• By Soledad Andrade

Las causas de la incontinencia fecal son variadas, pero hay tratamientos disponibles

May 15, 2015

ESTIMADA MAYO CLINIC:
¿Cuáles son las causas de la incontinencia fecal? ¿Puede ser tratada?

Ilustración médica del recto y del ano, con los esfínteres interno y externoRESPUESTA:
La incontinencia fecal, o fuga de heces desde el recto, puede variar de fugas ocasionales al eliminar gases hasta una completa pérdida del control intestinal. Aproximadamente un ocho por ciento de la población general y 15 por ciento de las personas mayores de 70 años de edad se encuentran afectados por esta condición. Aunque la incontinencia fecal es más común en adultos de edad mediana y mayores, no es una parte inevitable del envejecimiento. A menudo es el resultado de otra condición médica tratable, o puede ser una señal de advertencia de un problema más serio.

El recto y el ano se localizan en la última porción del intestino grueso. Normalmente, los músculos y nervios en estas dos estructuras y sus zonas aledañas sienten la presencia de la materia fecal, permiten que se almacene en el recto, y luego la desplazan y eliminan. Los cambios en la función de este complejo sistema pueden interferir con las evacuaciones normales.

Las lesiones en estos músculos y nervios posiblemente sean causas de incontinencia fecal. Si los músculos en el extremo terminal del recto fueron dañados durante un parto, por hemorroides o por tratamiento quirúrgico de cáncer, podría resultar difícil retener las heces. La debilidad o mal funcionamiento de los músculos del piso pélvico (que sostienen los órganos en la parte inferior del abdomen y pelvis) también pueden contribuir a la incontinencia fecal, como así también lo hacen las lesiones a los nervios que detectan la presencia de materia fecal en el recto o que controlan los esfínteres anales. Un parto, el hábito de pujar con esfuerzo al evacuar el intestino, una lesión de la médula espinal, un accidente cerebrovascular e incluso ciertas enfermedades (como diabetes y esclerosis múltiple) pueden afectar estos nervios.

Asimismo, el estreñimiento o la diarrea crónicos pueden provocar incontinencia fecal. El estreñimiento crónico produce heces de consistencia dura y seca en el recto que son muy difíciles de eliminar. Como resultado, los músculos en el recto y el intestino se estiran y debilitan, permitiendo que las heces acuosas localizadas más atrás se escurran alrededor de la masa dura. También puede causar que los nervios en el ano y el recto respondan con menor intensidad a la presencia de heces. La diarrea puede causar o agravar la incontinencia fecal, ya que es más fácil retener en el recto heces sólidas que heces sueltas.

Además, los cambios en la pared del recto que provocan el endurecimiento del mismo (por radioterapia, cirugía rectal o enfermedad inflamatoria intestinal) podrían quizá reducir la capacidad de retener las heces.

Una vez diagnosticada la incontinencia fecal e identificada la causa probable, el doctor puede explicar las opciones de tratamiento que mejor pudieran adaptarse a su situación. Para tratar la incontinencia fecal, es común que se utilicen múltiples métodos.

Los alimentos y las bebidas afectan la consistencia de las heces y la velocidad con que se mueven en el sistema digestivo. Si el estreñimiento es la causa de la incontinencia fecal, el doctor posiblemente recomiende beber abundantes líquidos y aumentar gradualmente el consumo de alimentos ricos en fibra. Asimismo, el consumo adecuado de fibra puede ayudar a la diarrea. Evite la cafeína, el alcohol, la leche y las bebidas carbonatadas si ocasionan diarrea. Los edulcorantes artificiales y el jarabe de maíz rico en fructosa también pueden provocarla.

En ocasiones, los medicamentos que se toman para tratar otras afecciones pueden contribuir a la incontinencia fecal. En ese caso, el doctor puede indicar cambios apropiados en los medicamentos para ayudar a aliviarla. Es importante que el doctor esté informado sobre todos los fármacos de prescripción y de venta sin receta y suplementos que toma.

Otros posibles tratamientos quizá incluyan ejercicios del piso pélvico, biorretroalimentación y entrenamiento intestinal (establecimiento de un horario específico para evacuar el intestino). Un relativamente nuevo tratamiento — la estimulación eléctrica de los nervios sacros — posiblemente sea considerado si no se tiene éxito con otras medidas más conservadoras.

Los tratamientos quirúrgicos para la incontinencia fecal podrían ser necesarios cuando la causa se relaciona con daño del piso pélvico o lesiones musculares que afectan el esfínter anal. Asimismo, la protrusión del recto a través del ano (prolapso rectal) o de la vagina (rectocele), o las hemorroides que interfieren con la función intestinal, podrían repararse quirúrgicamente. Si el daño al esfínter anal es severo, podría reconstruirse un nuevo esfínter.

No se avergüence de hablar con su doctor sobre la incontinencia fecal. Un mayor conocimiento sobre la enfermedad, tomar conciencia sobre su presencia, y mejoras en el diagnóstico y tratamiento hacen posible que muchas personas con esta afección reciban la ayuda que necesitan.

Dra. Stephanie L. Hansel, Gastroenterología, de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota (adaptado de Mayo Clinic Health Letter)

 

 

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