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Posted by Soledad Andrade (@soledadandrade) · Thu, Feb 27 at 3:33pm EST

Mayo Clinic Health Letter: puntos destacados de la edición de febrero de 2014

ROCHESTER, Minnesota — 27 de febrero de 2014 — Estos son los puntos más destacados de la edición de febrero de Mayo Clinic Health Letter. Puede citar esta publicación con la frecuencia que desee, pero para reimprimirla debe pagar una cuota.  Es necesario hacer referencia a Mayo Clinic Health Letter; por lo que según sus políticas editoriales, incluya la siguiente información para suscribirse: Visite  http://www.healthletter.mayoclinic.com/ o llame gratis para solicitar información sobre suscripciones al 800-333-9037, extensión 9771.

Dormir mejor sin pastillas  Mujer somnolienta con insomnia

Las personas mayores, por lo general, dicen que no pueden dormir bien por la noche. En un informe especial de ocho páginas, la edición de febrero de Mayo Clinic Health Letter trata sobre los cambios que pueden presentarse en el sueño con la edad y cómo dormir mejor sin tomar pastillas. 

A pesar de que dormir mal no sea parte inevitable de la vejez, los sedantes se recetan con el doble de frecuencia a las personas mayores que a los más jóvenes. Estos medicamentos, tales como el zolpidem (Ambien y demás), la eszopiclona (Lunesta) o el zaleplón (Sonata), no deben usarse por más de cuatro u ocho semanas; sin embargo, muchos ancianos los toman durante meses o años, pese a los posibles efectos secundarios indeseados de somnolencia residual diurna, mareo, aturdimiento y alteración mental.   

Mayo Clinic Health Letter habla sobre varias tácticas y métodos no medicamentosos de comprobada eficacia para aliviar el insomnio. Las tácticas incluyen lo siguiente: 

Ejercicio. Se ha comprobado que incorporar el ejercicio de manera regular dentro de la rutina diaria mejora el sueño. El ejercicio permite gastar más energía y aumenta la producción corporal de hormonas del “bienestar” (endorfinas). Ambas cosas probablemente conducen a dormir mejor. 

Comida y bebida. Reservar la cafeína solamente para la mañana puede ayudar, pese a que algunos estudios no revelen gran diferencia entre buen y mal sueño debido a la ingesta de cafeína. Es posible que la razón sea tan sólo que algunas personas son más vulnerables a los efectos de la cafeína. Consumir alcohol antes de acostarse, sobre todo en gran cantidad, puede ayudar a conciliar el sueño, pero éste tiende a ser más fragmentado. Ingerir comida pesada antes de acostarse, por su parte, puede impedir conciliar el sueño a algunas personas. 

Exposición a la luz del día. Un entorno iluminado y brillante predispone a la gente a estar alerta y despierta, mientras que recibir poca luz del día o vivir en un ambiente con luz tenue interfiere con el sueño nocturno y el funcionamiento diurno. Pasar un momento afuera por la tarde puede ayudar a evitar la somnolencia prematura, pero si no es posible salir, el médico puede recomendarle fototerapia. 

Rituales para dormir. Acostarse y despertarse a la misma hora ayuda a reforzar el ciclo de vigilia y sueño, aparte de promover mejor sueño. Leer, tomar un baño o ducha caliente, o escuchar música suave puede facilitar la transición entre la vigilia y la somnolencia.  

Restringir el sueño. Restringir temporalmente el tiempo que uno pasa en la cama, por ejemplo, acostándose una hora más tarde de lo normal, puede ayudar con el ciclo de insomnio. Ese tipo moderado de privación de sueño promueve un sueño más profundo y sostenido. 

Relajación. Existen pruebas respecto a que el comportamiento más vinculado con el mal dormir es el hábito de preocuparse, planificar o pensar sobre asuntos importantes a la hora de acostarse o justo antes de ir a la cama. Encontrar maneras de relajarse a la hora de acostarse puede aportar una mejoría sustancial y ayudar a reducir la necesidad de tomar pastillas para dormir. Entre las técnicas para relajación están la visualización y la meditación.    

 

Los médicos desarrollan procedimientos menos invasivos para tratar la obesidad  

La cirugía para alterar el sistema digestivo es una de las maneras más eficaces de lidiar con la obesidad grave. No obstante, las intervenciones de cirugía bariátrica son caras, generalmente irreversibles y conllevan el riesgo de complicaciones a corto y largo plazo. 

Los médicos no cesan de desarrollar nuevos métodos para reducir los riesgos y costos de la cirugía, sin sacrificar las ventajas. La edición de febrero de Mayo Clinic Health Letter expone sobre las cirugías más comunes y los nuevos métodos sin incisión.  

Derivación gástrica en Y de Roux: La cirugía bariátrica más comúnmente realizada es el procedimiento en Y de Roux que reduce drásticamente el tamaño del estómago y permite a la comida sortear un pedazo de intestino delgado. Esta derivación suele conducir a una pérdida de 30 a 35 por ciento del peso preoperatorio durante el primer año posterior a la cirugía, así como a mejoras notables en los niveles del colesterol y de la presión arterial. 

Gastrectomía longitudinal: El estómago se reduce de una bolsa grande a un tubo, restringiendo la cantidad de comida que se ingiere a la vez. Dos años después de la cirugía, por lo general se pierde entre 20 y 25 por ciento del peso corporal previo a la operación. Esta cirugía es más nueva y la segunda en popularidad entre las cirugías bariátricas. 

Cerclaje gástrico ajustable por vía laparoscópica: Se coloca una banda o cerclaje inflable alrededor de la parte más alta del estómago y se lo fija con puntos. Luego se infla la banda para restringir la cantidad de comida que se pueda ingerir. Dado que el cerclaje gástrico ajustable por vía laparoscópica no implica cortar ningún órgano, conlleva menor riesgo de muerte que otros métodos quirúrgicos, pero se lo ha vinculado con complicaciones importantes y la pérdida de peso no es tan grande como la de otras alternativas quirúrgicas.  

Mini derivación gástrica: Es parecida al procedimiento en Y de Roux, pero con una readecuación más simple del intestino delgado, lo que la convierte en un proceso menos complicado. Aún no se conocen los resultados a largo plazo, pero las investigaciones hasta la fecha revelan que alrededor de 95 por ciento de los pacientes pierde aproximadamente 50 por ciento del exceso de peso después de transcurrido un año y medio desde el procedimiento. 

Procedimientos endoscópicos: En los métodos más nuevos de la cirugía bariátrica, los médicos realizan cambios en el estómago e intestino delgado mediante instrumentos introducidos a través de la garganta (endoscopia). Estos procedimientos se llevan a cabo en calidad de paciente ambulatorio y suelen vincularse con recuperaciones más rápidas que las de la cirugía, pero todavía no se los realiza de forma habitual y muchos de ellos continúan bajo investigación. A medida que se conozcan más los resultados y las técnicas, parece que estos procedimientos endoscópicos se tornarán más populares, aunque de manera general no se espera que la pérdida de peso iguale a la de los procedimientos quirúrgicos. Se continúa investigando para identificar a los subgrupos de pacientes que se beneficiarían de estos métodos menos invasivos; entre los posibles candidatos están las personas moderadamente obesas, los niños y adolescentes, así como quienes están en peligro debido a obesidad extrema y podrían utilizarlos como puente para la cirugía bariátrica.   

 

Prevenir la náusea después de la cirugía  

Más de 30 por ciento de personas se ve afectada por náusea y vómito después de una cirugía, lo que puede conducir a presentar complicaciones que van desde la inhalación del contenido estomacal hasta lesiones en el sitio de la operación. La náusea y el vómito generalmente ocurren después de recibir anestesia general para mantener al paciente en estado inconsciente durante la cirugía. La probabilidad de una enfermedad postoperatoria aumenta con los procedimientos más largos y el tiempo requerido bajo anestesia.  

La edición de febrero de Mayo Clinic Health Letter trata sobre los medicamentos y otras alternativas no medicamentosas para reducir el riesgo de presentar náusea después de un procedimiento quirúrgico. 

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de sentir náusea después de la cirugía, y entre ellos están el hecho de ser mujer, tener antecedentes de náusea y vómito después de una operación, contar con antecedentes de mareo por movimiento y fumar. No obstante, los ancianos tienden a presentar menos dificultades postoperatorias de náusea y vómito. 

Antes de administrar la anestesia, se consideran tanto los factores de riesgo del paciente para presentar náusea postoperatoria como el tipo de cirugía a realizarse. Al empezar la administración de la anestesia, los pacientes suelen recibir por vía intravenosa uno o dos medicamentos. El primer medicamento es la dexametasona, un corticosteroide sobre el que se piensa reduce la inflamación fruto de la cirugía y funciona como antiemético. El segundo medicamento es el droperidol (Inapsine) que interfiere con la sustancia sanguínea llamada dopamina porque altera el mensaje que puede iniciar la náusea o el vómito. De igual manera, se puede administrar a los pacientes considerados con alto riesgo de náusea y vómito otro antiemético, el ondansetrón (Zofran), justo antes de que termine la anestesia. En calidad de antagonista de la serotonina, este medicamento impide que la serotonina envíe impulsos capaces de inducir vómito.     

Además, en algunos pacientes surte efecto aplicar en la piel el parche para el mareo por movimiento (Transderm Scop) antes de la cirugía. 

Por otro lado, también los métodos no medicamentosos podrían ayudar. Uno de ellos implica estimular la muñeca en el punto de acupuntura P6, ubicado a una distancia de tres dedos sobre la parte interior de la articulación de la muñeca. Se pueden aplicar unas tiras especialmente diseñadas para la muñeca igual que si fuesen curitas, antes o después de la cirugía. Los estudios han demostrado que la estimulación de ese punto de acupuntura reduce el riesgo de náusea y vómito, ocasionando efectos secundarios mínimos. La acupuntura en el punto P6 también puede servir.    

La aromaterapia igualmente puede aliviar la náusea postoperatoria. Un estudio reciente descubrió que el aceite esencial de jengibre o una mezcla de aceites esenciales (jengibre, hierbabuena, toronjil de menta y cardamomo) disminuye significativamente la náusea después de la cirugía y reduce las solicitudes de medicamentos contra la náusea.  

El producto de venta sin receta médica QueaseEase también es otra alternativa de aromaterapia fácil de usar. Su formulación calma la náusea vinculada con la cirugía y la anestesia. Otros aceites esenciales en particular, como el de hierbabuena o el de jengibre, también pueden ser útiles.   

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