• By Sharon Theimer

Estimulación de médula espinal y fisioterapia ayudan a hombre paralizado a ponerse de pie y caminar con ayuda

September 24, 2018

Jered Chinnok, el paciente de la estimulación de la médula espinal, camina con ayuda

ROCHESTER, Minnesota: La estimulación de la médula espinal y la fisioterapia ayudaron a que un hombre paralizado desde el año 2013 recupere la capacidad de ponerse de pie y camine con ayuda. Los resultados se lograron a través de una investigación colaborativa entre Mayo Clinic y la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, por sus siglas en inglés) y pueden verse en Nature Medicine.

Gracias a la implantación de un estimulador encendido, el hombre pudo dar unos pasos apoyándose en un andador con ruedas delanteras, mientras los entrenadores le ayudaban esporádicamente. El sujeto asistió a 113 visitas de rehabilitación en Mayo Clinic durante el transcurso de un año y alcanzó metas importantes en esas sesiones individuales:

  • Distancia total: 102 metros (111 yardas) o aproximadamente el largo de una cancha de fútbol americano
  • Número total de pasos: 331
  • Total de minutos de caminata con ayuda: 16 minutos
  • Velocidad de la caminata: 0.20 metros por segundo (13 yardas por minuto)

“Esto nos enseña que los circuitos de neuronas localizados por debajo de la lesión de la médula espinal pueden funcionar aún después de la parálisis”, indica el Dr. Kendall Lee, uno de los investigadores principales, neurocirujano y director de los Laboratorios para Neuroingeniería de Mayo Clinic.

Señores periodistas: por favor, remítanse al comunicado de prensa en inglés para obtener video con calidad de difusión (2:59) y video animación, que están disponibles en las descargas al final del comunicado. Si los utilizan, por favor, añadan “cortesía de la Red Informativa de Mayo Clinic”.

En el estudio, se estimuló la médula espinal del hombre a través de un electrodo implantado, lo que permitió a las neuronas recibir la señal de que deseaba ponerse de pie o dar un paso.

“Creo que ahora empieza el verdadero desafío,  que es entender cómo sucedió esto, por qué sucedió y qué pacientes responderían”, comenta la Dra. Kristin Zhao, otra investigadora principal y directora del Laboratorio para Tecnología de Asistencia y Restablecimiento de Mayo Clinic.

Actualmente y como medida de precaución, el paciente da pasos solo bajo la supervisión del equipo de investigación.

Primeros resultados

 El individuo, que ahora tiene 29 años, se lesionó la médula espinal a nivel de las vértebras torácicas en la región media de la espalda, a consecuencia de un accidente con moto de nieve en 2013, y perdió completamente la función en el área por debajo de la lesión de la médula espinal, lo que le imposibilitó la movilidad y la sensibilidad por debajo del área media del torso.

El estudio empezó en el año 2016 y el sujeto primero hizo 22 semanas de fisioterapia; posteriormente, el Dr. Lee y su equipo de neurocirugía de Mayo Clinic realizaran el implante quirúrgico de un electrodo.

El implante está situado en el espacio epidural, que es la parte exterior del canal espinal, en un lugar determinado por debajo del área de la lesión. El electrodo está conectado a un dispositivo generador de pulso por debajo de la piel del abdomen y se comunica inalámbricamente con un control externo. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó a Mayo Clinic a usar alternativamente el dispositivo para una afección no cubierta por las indicaciones de la FDA.

Después de recuperarse de la cirugía y durante las siguientes 43 semanas, el paciente regresó al laboratorio para sesiones de rehabilitación y ajustes en la estimulación. En un artículo publicado en el 2017 en Mayo Clinic Proceedings, los autores presentaron sus observaciones iniciales, a medida que reproducían  la investigación realizada en la Universidad de Louisville. Estos primeros resultados mostraron que, dos semanas después de haberse encendido el estimulador, el hombre podía ponerse de pie e intencionalmente realizar movimientos similares a pasos mientras se encontraba suspendido en un arnés.

Ilustración del implante en la médula espinal

Ilustración del implante en la médula espinal

Progreso continuo

Posteriormente, el equipo de investigación intentó determinar si el sujeto podía ponerse de pie y caminar con ayuda. Durante 113 sesiones de rehabilitación, los investigadores ajustaron los niveles de estimulación, la asistencia del entrenador, el soporte del arnés y la velocidad de la caminadora para permitir máxima autosuficiencia al paciente.

Los investigadores demostraron que el hombre podía caminar sobre el piso con un andador de ruedas delanteras y en una caminadora con los brazos apoyados en las barras para equilibrarse. No obstante, cuando se apagaba el estimulador, el hombre permanecía paralizado.

Durante la primera semana, el participante uso el arnés para disminuir el riesgo de caerse y como ayuda para equilibrar la parte superior del cuerpo. Los entrenadores se colocaron a nivel de sus rodillas y caderas para ayudarle a ponerse de pie, mover las piernas y transferir el peso de su cuerpo entre una y otra pierna. Debido a que el hombre no recuperó la sensación, al principio utilizaba espejos para ver sus piernas y los entrenadores le proporcionaban descripciones de la posición, del movimiento y del equilibrio de ellas. Para la semana 25, ya no requería el arnés y los entrenadores solo le asistían ocasionalmente. Hacia el final del estudio, el paciente aprendió a usar todo su cuerpo para transferir el peso, mantener el equilibrio e impulsarse hacia adelante, sin requerir más que indicaciones verbales mínimas y mirar ocasionalmente sus piernas.

Otros coautores principales del trabajo son la fisioterapeuta Megan Gill y el Dr. Peter Grahn, ingeniero principal. Los investigadores de Mayo Clinic trabajaron en estrecha colaboración con el grupo de la Dra. V. Reggie Egerton de UCLA en este estudio. Los demás autores del estudio son Jonathan Carvet, Margaux Linde, el Dr. Igor Lavrov, el Dr. Jeffrey Strommen, Lisa Beck, Meegan Van Straaten, Dina Drubach, Daviel Veith, Andrew Thoreson y César López, por parte de Mayo Clinic; el Dr. Dimitry Sayenko del Instituto de Investigación Houston Methodist y la Dra. Yury Geraimenko de UCLA.

El estudio se financió gracias a la Fundación Grainger, a la Medicina Regenerativa de Minnesota, a la Fundación Jack Jablonski BEL13VE in Miracles, a la escuela de Posgrado en Ciencias Biomédicas de Mayo Clinic, al Centro de Medicina Regenerativa de Mayo Clinic, al Centro para Investigación sobre la Medicina de Rehabilitación de Mayo Clinic, a Transformar la Práctica de Mayo Clinic, al programa de subsidio a la investigación sobre lesiones por traumatismo cerebral y de la médula espinal de la Oficina de Minnesota para Educación Superior, a la Fundación Craigh H. Neilsen, a la Fundación de Caridad Dana y Albert R. Broccoli, a la Fundación Christopher t Dana Reeve y a la Fundación Walkabout.

Los autores Lee, Edgerton y Gerasimenko revelaron sus respectivos conflictos de intereses.

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Sharon Theimer, Relaciones Públicas de Mayo Clinic, 507-284-5005, correo electrónico: newsbureau@mayo.edu.

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