• By Soledad Andrade

Estudio de Mayo Clinic descubre que perder peso puede reducir el riesgo de muerte y necesidad de respirador en pacientes con trasplante pulmonar

May 21, 2015

ROCHESTER, Minnesota: La obesidad es un factor que complica la situación en muchos pacientes quirúrgicos. En un reciente estudio publicado en la Revista de Trasplante Cardíaco y Pulmonar, los científicos de Mayo Clinic demostraron que perder peso repercute positivamente sobre el resultado de los pacientes de trasplante.

Imagen de una cirugía de trasplante cardíacoEn el manuscrito titulado “Perder peso antes del trasplante pulmonar se vincula con mejor supervivencia”, los científicos de Mayo Clinic demostraron que cuando las personas gordas u obesas que reciben un trasplante reducen una unidad en su índice de masa corporal, su riesgo de muerte disminuye. El estudio también demostró que los pacientes gordos y obesos que pierden peso requieren respiración mecánica durante menos tiempo después de la cirugía del trasplante.

“A través de investigaciones anteriores, ya se sabía que la obesidad complicaba tanto los resultados como la supervivencia posterior al trasplante”, comenta la Dra. Cassie Kennedy, neumóloga de Mayo Clinic e investigadora sobre trasplantes. “Por ello, muchas prácticas médicas se inclinaban a retrasar la inscripción de los pacientes obesos en la lista de trasplantes a fin de permitirles perder peso, pero no se sabía si dicha pérdida de peso era algo realista porque los pacientes que esperan un trasplante de pulmón tienen limitaciones funcionales que pueden impedirles perder peso. Además, tampoco se sabía si perder peso antes del trasplante pulmonar podía realmente ayudar a los pacientes a vivir más largo y evitar complicaciones. Este estudio demostró que no solamente es factible para los pacientes gordos y obesos perder peso y mantenerse así durante 6 a 12 meses después de la cirugía, sino que la supervivencia de esas personas es mejor y tienen menos complicaciones con el procedimiento del trasplante”.

El estudio examinó a 341 pacientes sometidos a un trasplante de pulmón en Mayo Clinic de Rochester, Minnesota, y en Mayo Clinic de Jacksonville, Florida, entre enero del 2000 y noviembre del 2010. La edad promedio de los pacientes fue de 59 años y más de la mitad de ellos (55 por ciento) era del sexo masculino. Según la Dra. Kennedy, 64 por ciento de los pacientes efectivamente podía perder peso, y dicha pérdida ocurrió en promedio durante los nueve meses anteriores al trasplante. Seis meses después del procedimiento, los pacientes gordos y obesos se mantenían con menos peso y 12 meses después del trasplante, la ganancia de peso promedio fue de solamente 3,5 libras.

“Se descubrió que para el paciente de trasplante pulmonar, no solamente es lógico perder peso, sino que también es sensato esperar que mantenga dicha pérdida de peso después del trasplante a fin de obtener mejores resultados a largo plazo”, añade la Dra. Kennedy. “Saber esto es importante porque actualmente se observa que aumenta el porcentaje de personas gordas y obesas, al mismo tiempo que continúa creciendo la necesidad de un trasplante. La obtención de mejores resultados a través de controlar el peso brinda un beneficio significativo a los pacientes y mejora la disposición de los órganos donados”.

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