• Neurólogos de Mayo Clinic lideran estudio internacional para probar el mejor abordaje en la prevención del accidente cerebro vascular

La donación de US$ 39,5 millones para financiar el estudio es una de las más grandes que haya sido otorgada a los investigadores de la Clínica Mayo en Florida.

JACKSONVILLE, Florida — ¿Es la medicina tan segura y eficaz como la cirugía o la colocación de stents para prevenir un ataque cerebral causado por la acumulación de placa en la arteria carótida? El doctor Thomas G. Brott, neurólogo de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, tiene como objetivo averiguarlo.

"Es una pregunta crítica”, dice el Dr. Brott. “Los medicamentos de calidad que tenemos hoy pueden significar que no sea necesario realizar procedimientos invasivos en personas que no tienen síntomas de advertencia de un ataque cerebral. En los Estados Unidos se realizan, cada año, más de 100.000 cirugías de carótida e implantación de stents en la arteria carótida en este tipo de pacientes en situación de riesgo, lo que puede no ser necesario”.

Para encontrar la respuesta, el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS) ha otorgado al Dr. Brott y a su colega, James Meschia, M.D., US$ 39,5 millones, una de las mayores subvenciones concedidas a investigadores de la Clínica Mayo en Florida. La donación financia un ensayo clínico de siete años, en el que se inscribirán 2.480 sujetos en 120 centros en los Estados Unidos, Canadá, Europa y Australia. Se espera que el estudio, conocido como CREST-2, comience a incorporar pacientes este verano. El manejo de los datos de los inscritos y los análisis estadísticos se llevarán a cabo en la Universidad de Alabama, en Birmingham, bajo la dirección de Doctor George Howard.

El Dr. Brott aclara que es hora de que el manejo médico del riesgo de accidente cerebrovascular de la arteria carótida sea reexaminado. Los últimos estudios sobre la efectividad de la medicina en la reducción de riesgo de accidente cerebrovascular carotídeo se iniciaron en la década de los ‘90, cuando los investigadores analizaron la medicina versus la cirugía, conocida como endarterectomía carotídea (EC). En ese momento, la colocación de stents en la arteria carótida no se había desarrollado, y las drogas como las estatinas para reducir el colesterol recién hacían su entrada al mercado.

“Realmente creemos que se necesita una respuesta en cuanto a la mejor forma de manejar el riesgo de accidente cerebrovascular en nuestros pacientes", expresa el Dr. Brott. "Los datos que poseemos sobre el tratamiento médico tienen décadas de antigüedad, pero las drogas que estamos utilizamos hoy en día son mucho más sofisticadas”.

CREST-2 se está construyendo sobre la infraestructura desarrollada en el estudio clínico CREST (Endarterectomía de revascularización carotídea versus la colocación de stent) que el Dr. Brott también dirigió. Los hallazgos, comunicados en mayo del 2010, encontraron que la EC y la implantación de stent proporcionaban resultados similares en cuanto a seguridad y eficacia general, si las personas presentaban o no síntomas de enfermedad carotídea. Sin embargo, hubo diferencias en los pacientes en las semanas siguientes a los procedimientos. Los que recibieron un stent tuvieron más ataques cerebrovasculares, y los que fueron tratados quirúrgicamente sufrieron más ataques cardíacos. La edad también hizo una diferencia. A las personas menores de 70 años les fue mejor con los stents, mientras que los mayores de 70 obtuvieron mejores resultados con la cirugía.

CREST-2 constará de dos estudios paralelos pero separados, realizados en individuos con enfermedad carotídea asintomática, que tienen al menos un 70% o más de obstrucción en una de sus arterias carótidas, pero no han sufrido un ataque cerebral y no han tenido síntomas de advertencia.

Una parte del CREST-2 comparará una combinación de EC y tratamiento médico con el tratamiento médico solo. La otra parte estudiará la implantación de stent combinada con el tratamiento médico en comparación con el tratamiento médico solo. Por lo tanto, todos los participantes serán asistidos con el tratamiento médico, que puede incluir medicamentos antiplaquetarios para prevenir la coagulación — estatinas, entre otros agentes — y cuando sea apropiado, también fármacos para controlar la  hipertensión y la diabetes.

"Vamos a garantizar, en todos los 120 centros que participan en el CREST-2, que los pacientes reciban el tratamiento médico de la más alta calidad posible, junto con las mejores prácticas en cirugía y colocación de stents", aclara el Dr. Brott. "CREST-2 debería ofrecernos la respuesta definitiva a lo que funciona mejor y en qué pacientes para el manejo de la enfermedad carotídea”.

El estudio es financiado por la subvención NINDS 1U01NS080168-01A1.

Para más información acerca de los tratamientos para un ataque cerebral y enfermedades cardiovasculares disponibles en la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, llamar al departamento de Servicios Internacionales al teléfono 904-953-7000 o enviar un email a intl.mcj@mayo.edu. Para más información en español, visite  mayoclinic.org/espanol.

Ver un video de Thomas Brott refiriéndose al estudio CREST en el Canal de la Clínica Mayo, en YouTube.

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