• By Sharon Theimer

Preguntas y respuestas: Tratamiento de la fascitis plantar

diciembre 30, 2019
a person's feet walking barefoot on the beach

ESTIMADA MAYO CLINIC:
Tengo 60 años y soy activo. En los últimos años, he sufrido esporádicamente de fascitis plantar; pero el último evento duró más de lo normal y la fisioterapia no ayudó mucho. ¿Qué otras opciones terapéuticas tengo en este punto?

RESPUESTA:
La mayoría de las personas con fascitis plantar mejora con medidas básicas de cuidado o con fisioterapia, pero la recuperación puede ser lenta y requerir perseverancia. En los casos difíciles de tratar, las últimas alternativas terapéuticas no quirúrgicas están ayudando.

La fascia plantar es una cinta de tejido fibroso en la planta del pie que conecta el talón con los dedos, sostiene el arco del pie y sirve como amortiguador cuando se aplica presión sobre el pie.  Las molestias de la fascitis plantar normalmente se presentan en la planta del pie, cerca del calcáneo o hueso del talón, y pueden ser desde un dolor sordo hasta un dolor lacerante. La fascitis plantar suele aparecer gradualmente y afecta solo a un pie, aunque también puede empezar de forma repentina y afectar a ambos pies.

La fascitis plantar ocurre cuando la tensión y la presión provocan desgarres microscópicos en la fascia. Aunque es posible que haya una reacción inflamatoria temporal ante la lesión, el verdadero problema es la degeneración de la fascia, no la inflamación.

El riesgo de la fascitis plantar aumenta con ciertos factores que ejercen más tensión sobre los pies, como la obesidad, las actividades de alto impacto como carreras o bailes aeróbicos y ciertos defectos mecánicos del pie como pie plano, arco alto o patrón anormal al caminar. Otro factor de riesgo también es la tensión del tendón de Aquiles o de los músculos del tobillo. El riesgo sube cuando se aumenta repentinamente el nivel de actividad, como al caminar o estar de pie durante mucho tiempo en las vacaciones. De igual manera, caminar descalzo o usar zapatos que apenas sostienen el pie, especialmente sobre superficies duras, y tener la costumbre de usar tacones altos también aumentan el riesgo de sufrir una lesión.

Para tratar la fascitis plantar, hay que aliviar esa tensión adicional sobre la fascia plantar a fin de que los desgarres puedan sanar. En la mayoría de las personas, esos pequeños desgarres se tratan bien con fisioterapia y equipo especial que ofrece más apoyo al pie. Se puede también considerar una inyección de cortisona.

Sin embargo, en algunos casos, esto no es suficiente y quizás resulte frustrante encontrar una solución para el dolor crónico y la pérdida de la funcionalidad debida a la fascitis plantar. La cirugía abierta para extirpar el tejido dañado es una alternativa, pero la recuperación suele ser prolongada y es común que el dolor reaparezca.

Si la fascitis plantar está alterando su vida y un plan de cuidados completo no le aporta ninguna mejoría después de varios meses, las nuevas intervenciones de invasión mínima pueden surtir efecto.

La fasciotomía y el desbridamiento por ultrasonido, tecnología parcialmente desarrollada por médicos de Mayo Clinic, emplea imágenes de ultrasonografía para identificar los tejidos degenerados y guiar todo el procedimiento. Primero, a través de una incisión diminuta, se introduce una sonda quirúrgica similar a una aguja en los tejidos degenerados; luego, al activarla, la punta de la sonda vibra rápidamente y con la energía del ultrasonido rompe los tejidos dañados que entonces se succionan hacia afuera. El procedimiento normalmente lleva solo unos minutos y la incisión se cierra con cinta quirúrgica.

Es raro que surjan complicaciones. Por lo general, después de aproximadamente 10 días de descanso o de restricciones en la cantidad de peso que se recarga sobre el pie, se puede reanudar la actividad normal. No obstante, todavía es posible que se necesite fisioterapia y, generalmente, lleva más tiempo hasta que sea posible reanudar otras actividades extenuantes.

Otro tratamiento se conoce como fasciotomía por aguja con inyección de plasma rico en plaquetas (PRP, por sus siglas en inglés). En este procedimiento, se hacen orificios en los tejidos dañados y degenerados de la fascia plantar con la ayuda de imágenes de ultrasonografía y una sonda fina. Luego, normalmente, se inyecta en la fascia plasma rico en plaquetas, obtenido de la propia sangre del paciente. Los factores antiinflamatorios del plasma rico en plaquetas ayudan a estimular el alivio del dolor y la recuperación de esa zona.

Consulte con su proveedor de atención médica para ver si alguno de estos tratamientos sería una buena alternativa para su situación. (Adaptado de Mayo Clinic Health Letter).

Dr. Arthur De Luigi, Medicina Física y Rehabilitación de Mayo Clinic en Scottsdale, Arizona.

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