• Opción regenerativa al reemplazo de cadera

un jugador de béisbol deslizándose hacia una base en el campo

A Mikaili Robertson le encantan los deportes universitarios y como jugador de segunda base en béisbol, se derrumbó cuando a sus 18 años le dijeron que necesitaba un reemplazo de cadera.  Preocupado ante la perspectiva de que sus días de jugador de béisbol hubieran terminado, recurrió a Mayo Clinic, donde una intervención quirúrgica, junto con un trasplante de tejido cadavérico, harán que despierte la capacidad propia del cuerpo para recuperarse. El Centro para Medicina Regenerativa en Mayo apoyó este procedimiento, que es esencial para su cometido de ofrecer tratamientos regenerativos a los pacientes.

«Cuando la gente me hablaba sobre el reemplazo de cadera, me veía como un viejo que necesita un andador para caminar y era incapaz de hacer mucho. Me preguntaba cómo sería la calidad de mi vida sin jugar béisbol. Mis padres y yo empezamos a buscar alternativas al reemplazo de cadera y descubrimos que en Mayo Clinic habían nuevas opciones para esa cirugía», comenta Robertson.

El muchacho era jugador de béisbol de primer año de universidad en Hood College, estado de Maryland, cuando empezó a sentir dolor en la cadera derecha después de los partidos. El diagnóstico fue anemia falciforme que restringía la circulación sanguínea hacia la parte superior de la articulación de la cadera, conocida como cabeza del fémur. El tejido óseo empezó a morir y eso le provocó una afección conocida como necrosis avascular, igualmente llamada osteonecrosis de la cadera.

La necrosis avascular también puede ser un efecto secundario raro de los esteroides fuertes que se administran en algunos tipos de quimioterapia contra el cáncer. Además, se la ha descrito como uno de los misterios no resueltos en la especialidad de ortopedia y traumatología. Una vez que empieza, no hay manera de detener la muerte del tejido óseo, salvo cuando se la detecta al inicio. Si no se la trata, el 90 por ciento de los pacientes con necrosis avascular necesitan un reemplazo de cadera.

El Dr. Rafael J. Sierra, junto a su colega el Dr. Aaron Krych, están entre los pocos cirujanos ortopédicos en Estados Unidos que realizan la operación regenerativa llamada cirugía para transferencia de aloinjerto osteocondral (OATS, por sus siglas en inglés) a la cabeza del fémur, como alternativa al reemplazo de cadera en ciertos pacientes con necrosis avascular. Con base parcial en el estudio de la Journal of Hip Preservation Surgery, ambos cirujanos perfeccionan esta intervención quirúrgica. Bajo una luxación controlada de la cadera, se extrae el hueso muerto y se lo reemplaza con cartílago donado. Las lesiones pequeñas pueden tratarse con trasplantes del propio cartílago del paciente, mientras que las áreas más extensas de necrosis requieren trasplantes de cartílago y hueso cadavérico. La médula ósea y las células madre centrifugadas de la propia sangre del paciente ayudan a que el trasplante de hueso y cartílago se fusione con el hueso natural de la persona. El Dr. Sierra dice que se trata de un proceso similar a un trasplante de órgano o de tejido, pero la diferencia es que no requiere de inmunosupresión para evitar el rechazo.

La cirugía para transferencia de aloinjerto osteocondral es una opción regenerativa para pacientes como Robertson, cuya enfermedad alcanzó una etapa avanzada en la que se destruyó la cabeza del fémur, pero aún se encontraba en un área suficientemente circunscrita y no presentaba daños permanentes en el cartílago del acetábulo.

«Este procedimiento regenerativo salva algunas caderas cuyo grado de deterioro, anteriormente, solo permitía restablecer la funcionalidad normal con un reemplazo artificial. En el caso de Mikaili Robertson, se extirpó aproximadamente el 25 por ciento de la cabeza del fémur, que era la parte enferma y que soportaba el peso, además de extraer toda la zona necrosada. Se la reemplazó con un aloinjerto (hueso y cartílago donados), bañado en concentrado de médula ósea y que se trasplantó a la parte superior del fémur, también conocido como hueso del muslo. El hueso normal que queda restante vasculariza el injerto como si se tratara del propio hueso», señala el Dr. Sierra.  

Al igual que todo procedimiento recién validado, la cirugía para transferencia de aloinjerto osteocondral conlleva algunos riesgos.

«Debido a que hay que exponer completamente la cadera a fin de luxarla sin peligro, existe la posibilidad de dañar más la cabeza del fémur si se pierde la provisión sanguínea… aunque en más de 300 luxaciones quirúrgicas de la cadera, no he visto que esto ocurra. Además, al costado de la cadera, hay un hueso (el trócanter) que se debe cortar y luego volver a unir con tornillos y podría no recuperarse… pero sería sumamente raro. En general, se puede decir que los riesgos son mínimos, aparte de la posibilidad de que no funcione y que el paciente requiera un reemplazo de cadera», añade el Dr. Sierra.

Para Robertson, ese riesgo valía la pena y viajó hasta Mayo Clinic para someterse a la cirugía en diciembre del 2018.

«No pudo haber sido más perfecto. Fue un resultado estupendo para algo que era un tanto incierto para mí», acota Robertson.

Robertson estuvo en reposo durante un período de recuperación de tres meses y luego se esforzó en recuperar su fuerza con fisioterapia. Se le autorizó a retomar el béisbol como estudiante de segundo año universitario hasta que la COVID-19 hizo que la temporada se suspendiera prematuramente. El joven desea ayudar a su equipo en el campeonato de su último año como estudiante universitario.

«Allí radica gran parte del éxito. Fui progresivamente capaz de correr, levantar pesas y hacer acondicionamiento físico; ahora, volví al equipo de béisbol y juego. He vuelto a participar al ciento por ciento en deportes, ejercicios y todo», dice Robertson que estudia una carrera en psicología deportiva.

El reemplazo de cadera es la norma de los procedimientos médicos y permite atender las necesidades de muchos pacientes de Mayo Clinic.

«Sin embargo, cuando se lo puede evitar —sobre todo en los jóvenes— es lo mejor a largo plazo para el paciente», acota el Dr. Sierra.

Un estudio previo mostró que 10 años después de la intervención quirúrgica, los procedimientos de la cirugía para transferencia de aloinjerto osteocondral aún funcionan muy bien en el 80 por ciento de los pacientes. Los resultados dependen del tamaño de la lesión y la causa de la necrosis. Esto puede ser alentador para los jóvenes, como Mikaili Robertson, que optan por el procedimiento regenerativo como medio de evitar el reemplazo de cadera, que puede fallar con el tiempo y derivar en un segundo reemplazo durante el transcurso de toda su vida.

Mayo Clinic continúa investigando para estudiar, saber más y mejorar los procedimientos regenerativos, como la cirugía para transferencia de aloinjerto osteocondral.

Por Susan Buckles

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