• By Sharon Theimer

Glioblastoma en adultos mayores: Mejorar la supervivencia y la calidad de vida

2 marzo 2022
Glioblastoma

ROCHESTER, Minnesota. El glioblastoma es un cáncer agresivo que se presenta en el cerebro y la médula espinal. Aunque puede ocurrir a cualquier edad, lo más común es que se presente en adultos mayores. La edad promedio del diagnóstico es 64 años.

El glioblastoma, también conocido como glioblastoma multiforme, puede provocar dolores de cabeza, náusea, vómito y convulsiones que van empeorando. Los síntomas varían según el tamaño del tumor, la ubicación y la velocidad con la que crece. El glioblastoma también causa confusión o deterioro de la función cerebral, pérdida de la memoria, dificultad con el equilibrio y problemas de la vista, todos síntomas que bien puede una persona mayor malinterpretar como parte del proceso de envejecimiento.

«Los pacientes más jóvenes suelen tener más consciencia de estos cambios pequeños y van al médico cuando realmente observan algo. Los pacientes mayores que tienen problemas con la memoria o con la claridad del pensamiento pueden pensar que esto se debe a otras causas y no conectarlo con un tumor cerebral, lo que puede postergar el diagnóstico y el tratamiento», comenta el Dr. Sujay Vora, oncólogo radioterapeuta en Mayo Clinic.

Pese a que los tratamientos pueden reducir estos síntomas y hacer más lento el avance del glioblastoma, generalmente no es posible curarlo. Por ello, al elaborar el plan de cuidado para el paciente, es importante sopesar los beneficios del tratamiento y los efectos secundarios que podrían disminuir la calidad de vida. «En los pacientes mayores, mucho depende de otros problemas de salud y del estado físico general», afirma el Dr. Vora.

Tratar el glioblastoma junto con otras enfermedades

Cuando el examen neurológico hace sospechar la presencia de un tumor cerebral, normalmente se hace una resonancia magnética. Este examen emplea un campo magnético y ondas de sonido generadas por un computador para crear imágenes detalladas de los órganos y los tejidos.

Si la resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) confirma la probabilidad de un glioblastoma, el siguiente paso consiste en hablar con un neurocirujano, o cirujano del cerebro. Los médicos deben considerar varios factores, tales como la edad, la ubicación del tumor, el tejido cerebral aledaño y la capacidad personal de recuperarse con éxito de la cirugía para extirpar el tumor.

Es imposible extirpar totalmente el tumor, ni siquiera en los casos en que el paciente está suficientemente sano para someterse a la cirugía y recuperarse por completo, porque el glioblastoma crece dentro del tejido cerebral normal. «La labor del cirujano consiste no solo en hacer el diagnóstico, sino también en extirpar la máxima cantidad de tumor que sea posible, sin poner en peligro al paciente», explica el Dr. Vora.

Después de considerar y llevar a cabo la intervención quirúrgica, la siguiente fase en el tratamiento del glioblastoma es la radiación, que generalmente se administra conjuntamente con quimioterapia por vía oral. En el caso de las personas mayores que tienen otras enfermedades o no pueden cuidar de sí mismas, hacer varios viajes para recibir un tratamiento que posiblemente provoque efectos secundarios desagradables puede ser muy inconveniente.

«El hecho que un paciente sea capaz de cuidar de sí mismo y no necesite ninguna ayuda es un buen indicador de cómo manejará el tratamiento; pero si necesita ayuda o ya está algo debilitado, probablemente se le ofrezca un ciclo más corto de tratamiento», observa el Dr. Vora. 

El ciclo normal de radiación es de seis semanas. «En los pacientes mayores, se suele acortar el ciclo de la radiación a un período entre una y tres semanas; pero para determinar el mejor plan de tratamiento, hay que considerar qué es lo mejor para el paciente», aclara el médico.

«Tengo un paciente de 70 años, sin otros problemas médicos y a quien se le puede extirpar todo el tumor. Además, los exámenes genéticos parecen indicar que podría responder favorablemente a la quimioterapia y la radiación. En esta situación, se puede tratar al paciente con un ciclo de seis semanas de radiación», dice el Dr. Vora.

«Sin embargo, tengo también un paciente de 70 años con enfermedad cardíaca y pulmonar que le restringe la movilidad, de modo que lo lógico es administrarle un ciclo más corto de radioterapia», añade.

Si desea más información, visite el blog del Centro Oncológico de Mayo Clinic.

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